Después empezaron a conversar Doniazada que dijo entonces a Schahrazada: "¡Hermana, por Alah sobre tí! cuéntanos una historia que nos haga pasar la noche." Y Schahrazada contestó: "De buena gana, y como un debido homenaje, si es que me lo permite este rey tan generoso, dotado de tan buenas maneras." El rey, al oír estas palabras, como no tuviese ningún sueño, se prestó de buen grado a escuchar la narración de Schahrazada.
Y Schahrazada, aquella primera noche, empezó su relato con la historia que sigue:
Los dos vídeos corresponden a la película "Cinema Paradiso" y desvelan partes importantes de ésta, por lo que si no la has visto aún, te insto urgentemente a que la disfrutes.
Para todos aquellos que aún recuerdan aquellos besos que no dieron... que recuerdan aquellos suspiros hechos de sueños secretos...para los que esperamos que se cumpla aquel deseo que pedimos al ver pasar una estrella, para tí M., para tí I.
El tiempo presente es sólo de días singulares, y su presencia consiste en instantes. Pero los días del tiempo pasado, siempre que se lo mandares, aparecerán en tu presencia, consintiendo ser detenidos para ser residenciados en tu albedrío; si bien para este examen falta tiempo a los ocupados; que el discurrir sobre toda la vida pasada es dado solamente a los entendimientos quietos y sosegados...
No gozan, pues, los ocupados más que del tiempo presente, el cual es tan breve, que no se puede comprender, y aun éste se les huye estando ellos distraídos en diversas cosas.
Séneca (De la brevedad de la vida)
P.D.: Dedicado a todos aquellos que siguen pensando que para avanzar hacia el futuro debemos destruir nuestro pasado.
Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es casa. Eso es nosotros. En él se encuentra todo aquel que amas, todo aquel que conoces, todo aquel del que has oído hablar, cada ser humano que existió, vivió sus vidas. La suma de nuestra alegría y sufrimiento, miles de confiadas religiones, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de la civilización, cada rey y cada campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, cada esperanzado niño, inventor y explorador, cada maestro de moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie vivió ahí – en una mota de polvo suspendida en un rayo de luz del sol.
La Tierra es un muy pequeño escenario en una vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades visitadas por los habitantes de una esquina de ese pixel para los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina; lo frecuente de sus incomprensiones, lo ávidos de matarse unos a otros, lo ferviente de su odio. Nuestras posturas, nuestra imaginada auto-importancia, la ilusión de que tenemos una posición privilegiada en el Universo, son desafiadas por este punto de luz pálida.
Nuestro planeta es una mota solitaria de luz en la gran envolvente oscuridad cósmica. En nuestra oscuridad, en toda esta vastedad, no hay ni un indicio de que la ayuda llegará desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos.
La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos guste o no, en este momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos. Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad y construcción de carácter. Quizá no hay mejor demostración de la tontería de los prejuicios humanos que esta imagen distante de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amablemente, y de preservar el pálido punto azul, el único hogar que jamás hemos conocido.
Siempre supe que estaban allí. Yo no había nacido aún pero supe de aquella luz, de aquel tiempo, de una vida vivida y nombrada. El día en que por fin pude acariciarlo con la retina descubrí con satisfacción que todavía quedaba mucho camino por vivir...
"Mi nacionalismo, como he dicho, no consiente, al contrario, estima grotesca la alabanza de un pueblo a sí mismo tanto como la propia alabanza individual. Mi patriotismo sigue otros derroteros; antes que andaluz es humano. Creo que, por el nacimiento, la naturaleza no circunscribe un recuerdo para el nacido sino que complementa, discierne a los soldados de la vida el lugar en donde han de luchar por ella. Yo quiero trabajar por la causa del espíritu, en Andalucía, porque en ella vine a nacer; si en otra parte me encontrare, me esforzaría por esta causa con igual fervor" (Manuscrito inédito de Blas Infante, AEE,1-Enrique Iniesta)
A Blas Infante en el 73 aniversario de su muerte fusilado.
Lo sagrado y lo profano, la Biblia y la carne, Dios y el sexo, la mujer y la muerte, las plagas ya certeras y las que están por llegar, aleluyas repetidos como el mantra que no cesa... un poco de cabaret jazz y otro poco de susurro y rhythm & blues, el "termomix" lírico y salvaje de un bardo viejo lanzado a la carretera por la fuerza de la ruina: todo eso es, todo eso fue Leonard Cohen.
"La mayor parte de los mortales, oh Paulino, se queja de la malignidad de la Naturaleza, por habernos engendrado para un tiempo tan breve y porque este espacio de tiempo que se nos dio se escurre tan velozmente, tan rápidamente, de tal manera, que con excepción de muy pocos, a los restantes los destituye de la vida justo cuando para vivir se están preparando. Y no es sólo la turba y el vulgo imprudente que gimen de esto que creen un mal común; también este sentimiento ha provocado quejas de claros varones. De ahí viene aquella sentenciosa exclamación del príncipe de los médicos: La vida es breve; el arte largo. De ahí también aquella acusación indigna de un hombre sabio que a la Naturaleza hizo Aristóteles, en lid con ella, a saber: que sólo a los animales les otorgó vidas con mano tan larga, que la prolongan por cinco o diez vidas, y que al hombre, en trueque, engendrado para tantas y tan grandes cosas, lo circunscribió a término tan angosto."